
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.¹¹ Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.¹² Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.¹³ Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.¹⁴ Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,¹⁵ y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.¹⁶ Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.¹⁷ Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;¹⁸ orando en todo tiempo con toda oración y ruego en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y ruego por todos los santos.




